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Una Decisión Podría Cambiar tu Vida

Soy probablemente la persona menos indicada para animarte a iniciar un negocio. En serio, nunca tuve el "gen emprendedor". En la universidad, las materias de planes de negocios me generaban una gran apatía, simplemente porque el emprendimiento no me atraía naturalmente. Quería trabajar y, además, ser maestro, pero eso era todo.


Cuando "terminé" mi segunda carrera (sí, entre comillas, porque siempre falta alguna materia volando), me di a la tarea de buscar trabajo. Trabajé en una agencia de autos y luego en una empresa de construcción familiar como el principal contador. Al finalizar ese proyecto, ingenuamente pensé que, con dos carreras y experiencia, me lloverían ofertas y dinero. Qué iluso fui.


Recuerdo esos primeros meses de 2015, llenos de entrevistas. Si has pasado por eso, coincidirás en que lo peor es asistir a entrevistas presenciales cuando escasea el dinero.


Aproveché ese año para realizar mi seminario de titulación y, finalmente, en septiembre, conseguí un empleo en una empresa de transporte familiar. Pero esa experiencia fue horrible, algo que contaré en otra ocasión.


Me sentía abrumado, rechazado, poco valorado y, peor aún, mal pagado. Este nuevo empleo coincidió con un par de clientes nuevos, por lo que mi tiempo se dividía entre ellos y mi trabajo, que, francamente, nunca desarrollé bien debido a preocupaciones por mis clientes y una jefa bastante tóxica.


En mis últimos empleos, experimenté incomodidades de distintas índoles: horarios pésimos y bajos sueldos en la agencia de autos, un buen salario pero malas decisiones empresariales en la constructora, y en el último, una jefa reacia a contratar personal cualificado, resultando en auxiliares incompetentes.


Creo que "la gota que derramó el vaso" fue cuando la contadora me amenazó con levantar un acta administrativa por una tarea no realizada debido a la falta de capacitación de los auxiliares.


Al dia siguiente, fui a entregar mis cosas, a las 8,30 am, como sabia que la contadora llegaba hasta las 10 a la oficina deje todo, mi renuncia, las llaves de la oficina, no la vi, deje todo en su escritorio, no me despedi, ni agradeci nada, sentia que me habian tratado sin respeto, asi que tampoco merecian respeto de mi parte.


Sobreviví el final de ese año con mis propios clientes y, en 2016, llegaron dos empresas con buenos ingresos que, sumadas a mis clientes existentes, me proporcionaron un buen sustento. Así, sin planearlo, dejé de buscar trabajo y comencé a buscar clientes.


Pero, ¿cuál fue esa decisión que cambió mi vida? ¿Salirme del último trabajo? En parte. ¿Empezar mi negocio? Bueno, ya viste que no fue exactamente así. La decisión fue invertir en una publicidad en Mercado Libre de aproximadamente 2 mil pesos al año.


No quiero que pienses que fue una decisión bien informada o parte de un plan meticuloso. Sin embargo, esa decisión me llevó por un camino inesperado, alejándome de jefes tóxicos y horarios inflexibles.


Quizás tú también estés a una sola decisión de cambiar y mejorar tu vida.

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